La pandemia con ola delictiva

PUBLICADO

PROGRESO.— La pesca furtiva, los robos de motores fuera de borda en lanchas atracadas en el puerto de abrigo de Yucalpetén, y los hurtos en negocios y hasta en colegios son los principales delitos que se cometen en plena emergencia por la pandemia de Covid-19.

Los habitantes del municipio temen una oleada de delitos y hasta asaltos.

A los robos de equipos marinos se suma la pesca furtiva de pulpo y pepino de mar que se realiza en varias partes de la costa, así como de caracol blanco, que está en veda permanente y lo pescan de manera clandestina en el arrecife Alacranes; el kilo lo venden entre $150 y $180.

Hurto de $600,000

Los robos están desatados en el puerto, expresó el pescador Raúl Baltazar Acosta López, a quien le robaron tres motores fuera de borda de 60 caballos de fuerza (HP) de cuatro tiempos, de los llamados ecológicos, cada uno tiene valor de a $200,000.

“Hasta donde sabemos, hay más robos de motores fuera de borda, hoy jueves robaron uno de una lancha atracada en el puerto de abrigo de Yucalpetén, hay miedo y preocupación entre los ribereños pues temen que sean asaltados en alta mar y los despojen de equipos marinos”, agregó.

Acosta López, conocido como “Chango”, relató que las tres lanchas que administra estaban atracadas al sur de la dársena del puerto de abrigo de Yucalpetén, donde les sustrajeron los motores.

El robo ocurrió el viernes 1, se percató al día siguiente en la mañana, cuando con un grupo de pescadores acudió para salir a pescar.

El pescador consideró que bandas de delincuentes se llevaron los motores, aprovechando la penumbra y la nula vigilancia que hay en el puerto de abrigo.

“Seguramente ya los habrán sacado del puerto y los habrían vendido”, agregó.

El robo de los tres motores fuera de borda afectó a nueve familias, pues nueve pescadores se unieron a los miles de personas que perdieron su trabajo por la suspensión de actividades no esenciales por la pandemia.

Por la emergencia por Covid-19, la pesca está semiparalizada y los ribereños luchan para obtener ingresos para sus familias.

Lo que más causó molestia a los pescadores, expresó Acosta López, es que con el pretexto del Covid-19, las autoridades de la Fiscalía estatal no investigan nada.

Presentó su denuncia y le dijeron que a principios de junio comenzarían a investigar porque por el coronavirus todo está suspendido.

“Cuando comiencen a investigar, si es que lo hacen, no van a esclarecer nada, los ladrones ya huyeron y los motores ya habrán sido vendidos o desmantelados para que los vendan por partes, así que ya se pueden dar por perdidos”, lamentó.

En esta ciudad, también ya robaron en una cantina, se llevaron pantallas de televisores, pero tampoco hay resultados de las investigaciones, por el Covid-19 no se hace nada al respecto.

Un comerciante de materiales de construcción relató que a principios de mes entraron a robar a su negocio, en Flamboyanes, pero el ladrón escapó, luego lo detuvieron y lo encarcelaron, acudió a la Fiscalía a presentar su denuncia y le dijeron que como no agarraron en flagrancia al caco, lo mejor era que deje las cosas como estaban porque por el coronavirus no estaban haciendo investigaciones.

“Los delincuentes están libres, pueden hacer lo que quieran porque las autoridades no investigan los robos, hay que cuidarse”, dijo el comerciante.

A fines de abril, amigos de lo ajeno intentaron entrar a robar en la iglesia de Chicxulub Puerto, que está cerrada por la pandemia. Forzaron ventanas, pero no lograron entrar al templo, según reportaron feligreses de ese puerto.

Hay reportes de que en una escuela de Chelem robaron equipos de cómputo.

A los robos se suma la pesca furtiva de pulpo, caracol, langosta y pepino de mar, cuatro especies marinas que se encuentran en veda, pero se capturan por medio de buceo y se venden en el mercado negro.

En el caso del caracol blanco se captura en el arrecife Alacranes a donde se desplazan los furtivos a bordo de lanchas rápidas de 26 pies.

Ahí también bucean langosta, en veda desde el 1 de marzo. Su temporada de captura se inicia el 1 de julio.

El pulpo y pepino de mar son capturados por los furtivos en la zona de Telchac a Dzilam de Bravo, según los reportes de pescadores que ven con preocupación que por la pandemia no hay vigilancia en alta mar ni en la costa para frenar la depredación de las especies marinas.

 

 

 

 

Fuente: Diario de Yucatán

 

 

 






 

 

Más
noticias