La religión de Travolta y Tom Cruise suma fieles en Argentina

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En el hall de entrada, una TV inmensa transmite sin parar alguno de los tantos videos que dejó L. Ronald Hubbard. Pasan sin que nadie los escuche. La recepcionista parece saberlos de memoria. Podrían confundirse con una canal de películas porque los personajes hablan en inglés, los chicos van al colegio en un “bus” amarillo y juegan beisbol con sus padres. A los costados del televisor, envueltos todavía en plástico, se acumulan de a cientos algunos de los libros y videos del fundador de Scientology. 

Es la puerta de ingreso a Scientology, o Cienciología en versión latina. Conocida en el mundo tanto por el fervor con que la defienden Tom Cruise y John Travolta como por las acusaciones de ser una secta, la Cienciología quiere instalarse como una religión moderna.

En Estados Unidos surgió en la década del ’50 en pleno auge de los platillos voladores y la Guerra Fría. Aquí, comenzó en los ’80, pero no fue hasta hace diez años que imaginaron a Buenos Aires como la sede para América Latina. En 2008, recibieron la aprobación de la Secretaría de Culto y en 2012, compraron en 1,2 millón de dólares el viejo edificio de Unione e Benevolenza para instalar allí una gran iglesia. Hasta hoy las obras ni siquiera comenzaron y su presidente, el contador Gustavo Libardi, trata desde su programa de TV sacarle rating a los pastores evangelistas que aparecen al cierre de transmisión.

En la sede de la calle Ayacucho, Libardi asegura que tienen unos 7 mil seguidores y 30 ministros, y que no alcanzan para convertirla en una sede de peso. ¿Qué es Scientology? Libardi lo define:  “Es una esperanza para la humanidad. Solamente por estudiar Scientology una persona puede mejorar claramente. Sin embargo ese conocimiento fue transformado en una tecnología de mejoramiento del Ser Humano, de carácter científica, que siempre funciona”.

El presidente de Scientology Argentina Gustavo Libardi en su oficina de la calle Ayacucho en la ciudad de Buenos Aires.. (Maxi Failla)

El presidente de Scientology Argentina Gustavo Libardi en su oficina de la calle Ayacucho en la ciudad de Buenos Aires.. (Maxi Failla)

En la Cienciología hay que completar un test de más de 200 preguntas para determinar altos y bajos en el estado de ánimo.  “¿Tiene usted muchos amigos?” o “¿está a favor de que el estado financie las cárceles”, son algunas. Luego, se sigue con el “e-metro”, algo parecido a dos latas de tomates conectadas a un aparato que mide el nivel de stress. De acuerdo a los resultados, un ministro ofrecerá alguno de los cursos que prometen el camino a la dicha o tomar “auditaciones”, unas sesiones de charla privada que pueden durar desde 40 minutos hasta tres horas. Y aquí hay que empezar a sacar la billetera. Los cursos arranca en los 700 pesos y un bloque de 36 horas de audiciones cuesta 6 mil.  Sin embargo, para llegar al grado de “clear”, algo así como un sumun de bienestar, se necesitan no menos de 250 horas de “auditación”.

Información: Clarín

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