Las infecciones de transmisión sexual contribuyeron a la monogamia

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La aparición de la monogamia es una incógnita mayúscula en nuestra historia evolutiva. Los investigadores todavía desconocen por qué nos valió la pena deshacernos de la promiscuidad y la poligamia que, como tantas otras especies, habíamos practicado durante miles de años.

La literatura científica describe diversas hipótesis que intentan explicar el porqué de este cambio. Hoy un nuevo estudio, publicado en la revistaNature Communications, le concede la duda de la aparición y la consolidación de la monogamia a las enfermedades de transmisión sexual. En concreto, a las infecciones bacterianas.

El trabajo apunta que mantener relaciones sexuales con un único miembro de la especie se convirtió en un mecanismo para evitar el contagio de bacterias en sociedades cada vez más pobladas antes de que aparecieran los antibióticos, los preservativos y otras estrategias para fintar la clamidiasis, la sífilis o la gonorrea.

Mantener relaciones sexuales con una única persona se convirtió en un mecanismo de defensa

La aparición de la agricultura, hace unos 10.000 años, marcó el punto de inflexión en las relaciones humanas aseguran los autores del estudio, investigadores de la Universidad de Waterloo (Canadá) y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania).

Dejar de ser cazadores y convertirnos en recolectores promovió los asentamientos en poblaciones relativamente grandes. En sociedades con más de 300 individuos valía la pena convertirse a la monogamia, donde las infecciones de origen sexual se tornaban endémicas. Como consecuencia, las bacterias podrían convertirse en una amenaza para la fertilidad de aquella población.

La aparición de la agricultura marcó un punto de inflexión en las relaciones sentimentales

En cambio en los grupos más pequeños, que los autores del estudio han cifrado en 30 individuos, los brotes de las enfermedades de transmisión sexual eran de corta duración y no contaban con suficiente masa crítica para instalarse en su región.

Para analizar qué factores han influenciado más en la transición hacia la monogamia los investigadores han simulado la evolución de las diferentes normas de apareamiento social en la sociedad humana en base a parámetros reales demográficos y de transmisión de enfermedades.

“La presión selectiva de las enfermedades de transmisión sexual en nuestros antepasados fue mayor de lo que pensábamos”, especulan los autores.

Los otros monógamos

Los humanos formamos parte del tercio de primates que nos reservamos la intimidad para una única pareja. Si nos fijamos en el grupo más numeroso de los mamíferos, la monogamia se estila menos. En la mayoría de cálculos las especies que se declinan por compartir la vida sentimental con un solo compañero nunca alcanza el 10%, tal y como recoge un estudio publicado en Science por un equipo de zoólogos de la Universidad de Cambrige (Reino Unido).

Menos del 10% de los mamíferos se emparejan con un solo compañero

En cambio, las especies voladoras son más fieles. Más del 90% de los pájaros son monógamos sociales, tal y como ya describió en la década de los sesenta David Lack, ornitólogo de referencia de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

Hasta ahora se habían buscado diferentes motivos para explicar la transición hacia esta actitud. Por ejemplo, la protección paternal de las crías ante los ataques infanticidas de sus competidores o la expansión de las hembras por territorios más amplios que dificultó el apareamiento entre varias de ellas. Pero ningún motivo responde del todo bien a esta cuestión.

Información La Vanguardia

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